Bolivia

Servir y servir

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La columna reflexiona sobre la vocación de servicio público como un compromiso ético y patriótico orientado al bienestar colectivo. Destaca la necesidad de construir una nueva institucionalidad basada en valores democráticos, integridad y ciudadanía, donde servir al país sea una responsabilidad compartida para fortalecer el Estado y la sociedad.

Cochabamba , 12 de junio de 2026

Periódico Los Tiempos

Por. Nelly Balda

Servir y servir

«El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada, y gana cuanto le consagra» fueron las elocuentes palabras del Libertador Simón Bolívar. Ciertamente, la patria también se construye con la fuerza de las ideas y el lenguaje público de la responsabilidad.

Pienso en su larga historia. Los sueños de democracia, las palabras y las voces ciudadanas, sus clamores por una verdadera educación de calidad y, lo último, una sociedad donde todos seamos servidores públicos.

Es así, que su elocuencia y utopía me dejaba pensativa.

Su congruencia se hacía eco en sus relaciones familiares, Abrigaba, proveía, enseñaba y era terriblemente generoso al extremo de no tener casi nada.

Me seguía dejando pensativa. Y tuve la oportunidad de ver de cerca el desafío de construir una nueva institucionalidad para la Escuela de Gestión Pública.

Se sentía un patriota.

Hablaba y soñaba con un servidor público que fuera más que eficiente. Que encarnara en sí mismo lo mejor de la patria.

Y su utopía y vocación ciudadana sorprendían a más de uno.

A veces, también necesitamos el abrigo de palabras esperanzadoras para que la patria no muera.

No muera congelada en la ferocidad de los que la desgarran con saña e inquina.

Una tarea urgente. Una tarea a la que consagrar los esfuerzos más preclaros.

En ese afán, educaba a los servidores públicos que quisieran escuchar. Por eso, no es extraño que hoy eligió la Casa de la Libertad para explicar la necesidad de imaginar otro país, otro Estado y una ética del servicio público.

Una ética del servicio público que pone en el centro al ciudadano y lo imagina capaz de reconstruir la institucionalidad del Estado. Es un enamorado de Bolivia y un defensor de los ideales democráticos, pese a todo.

Es así, un intelectual orgánico en el mejor sentido gramsciano y un hombre convencido de que la utopía de tiempos mejores para la patria no puede detenerse.

Los patriotas que lucharon con denuedo por la patria, la libertad y la democracia como esencia del Estado, acompañan su gesta. La gesta de imaginar un país de iguales, donde la inclusión y la diversidad no estén ausentes. Donde los ciudadanos sean servidores públicos y, por supuesto, mujeres y hombres probos.

La autora es docente titular de la UMSA e internacionalista